potaje de vigilia

Publicado por & archivado en Cocina tradicional, Cuchareo Granada.

Pocos platos hay más tradicionales en la gastronomía española que el potaje de vigilia. En La Cuchara de Carmela puedes degustar desde ya esta receta que anuncia la cercanía de la Semana Santa sustituyendo el sabor de la carne (chorizos, morcillas o costillas) por el del bacalao. Nosotros lo hemos incluido en nuestra carta de los viernes y toma el relevo de las alubias en nuestro ‘plato del día’ al mismo precio, 9,90 €.

Si tenemos en cuenta que detrás tiene una historia que se cuenta por siglos podéis haceros una idea de por qué el potaje de cuaresma ya va más allá de su origen religioso. Hay que tener en cuenta que hasta no hace mucho las familias cristianas respetaban las vigilias, esto es, no comer carne los viernes de los cuarenta días anteriores a la Semana Santa (como bien recuerda Enciclopedia de Gastronomía).

Por tanto, el potaje de vigilia no es más que una versión de las múltiples que acepta este plato riquísimo a base de garbanzos y que sigue siendo tan típico en las cocinas de media España, especialmente en aquellas que valoran el poder nutritivo de las recetas tradicionales a base de legumbres.

Hay que decir, no obstante, que por muy hispánico que nos parezca el potaje tiene su origen en Francia y se le llama a todo aquello que se prepara en pote (olla, para que nos entendamos). Lo que lo hace de nuestra tierra es el uso del pescado en vez de carne para cumplir con la abstinencia del tiempo de cuaresma.

La receta tradicional del potaje de vigilia

La Revista Ibérica sitúa el nacimiento de este plato en el medievo puesto que es cuando pudo consumirse el bacalao en salazón, el principal ingrediente de este conocido potaje.

A esto hay que añadir otros ingredientes sin los cuales no podríamos llamarlos potaje: lleva garbanzos, espinacas, ajo y cebolla como acompañantes principales y todo un elenco de secundarios que puede variar en según qué regiones. Son frecuentes las zanahorias y acompañarlo con huevos duros.

Para descubrir con cuáles nos quedamos en La Cuchara de Carmela lo mejor es que vengas en persona a probarlo porque está riquísimo, ya os avisamos.

Curiosidades de la gastronomía religiosa

Para empezar es muy simbólica la duración de la Cuaresma: 40 días, que coincide con el número de días que Jesús pasó en el desierto. La abstinencia y el ayuno eran una forma de reconciliarse con Dios y de ahí que la religión (no sólo la católica sino también la judía o la musulmana) tengan un vínculo bastante importante con la gastronomía.

No sólo existía la prohibición de comer carne o ayunar durante este tiempo (una prohibición que podía saltarse quien pudiese pagar las bulas) sino que la Iglesia Católica llegó a prohibir también mezclar la carne y el pescado en una misma comida.

Es bien sabida la simbología de la última cena de Jesucristo. Y en especial el pan y el vino como alimentos simbólicos del Cristianismo. Pero si aún hoy en día hay un tipo de gastronomía religiosa que alabamos ésa es la que proviene de los monasterios y los conventos.

Con mucha gula da buena cuenta de esta cocina tradicional a la que La Cuchara le debe tanto. Los dulces pero también otras recetas con carnes y pescados han tenido en los escritos recogidos en estos lugares que tenían la suerte de elegir sus mejores productos de sus propios animales, huertos y árboles frutales una fuente inagotable y gracias a la que muchos platos de antaño perduran hoy en día.

¡Tanto si eres fan del potaje de vigilia como si no lo has probado nunca, te animamos a disfrutar de un plato con tantísima historia en la mejor compañía!

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