A falta de pan buenas son tortas es una expresión que se vincula a María Antonieta. Dichos gastronómicos.

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Ya sabéis que aquí nos encanta la cocina tradicional, uno de esos tesoros que hemos heredado muchas veces de forma oral y que nos da muchas pistas, aunque no se hayan recogido en variedad de libros de cocina, de cómo se vivía y se comía antaño.

Ni que decir tiene que la mayor riqueza de la gastronomía son los platos que aún hoy disfrutamos y que seguro seguiremos haciendo hasta el infinito, pero hay otra parte que tiene que ver con los dichos populares relacionados con la cocina y que hoy utilizamos para referirnos a cosas que vivimos en nuestro día a día.

Si alguna vez te han mandado a freír espárragos, te han querido dar morcillas o te has metido en algún berenjenal ¡has llegado al lugar perfecto! Nos hemos propuesto desentrañar el origen de estas frases que dicen una cosa (una cosa que supondría llevarte todo el día en la cocina) pero que significan otra totalmente distinta.

El curioso origen de algunos dichos gastronómicos

 

Tan arraigadas ya en el acervo popular, los orígenes de algunas de estas frases relacionadas con la cocina son la mar de curiosos. Si los utilizas, no te pierdas su historia.

  • Mandar a alguien a freír espárragos: al parecer esta expresión ya se utilizaba en el siglo XIX y significaba justo lo que significa hoy. ¡Vete a freír espárragos! es enviar a alguien muy lejos y por un periodo de tiempo indefinido. Si eres fan de esta verdura sabrás que si bien cocerlos es algo medianamente fácil y rápido, freírlo de modo que queden crujientes por fuera y sabrosos por dentro resulta una tarea de lo más lenta… ¡Imagínate hace dos siglos!
  • Desear que a alguien le den morcillas: parece una frase generosa pero nada que ver. ¡Que te den morcillas! es básicamente desearle la muerte a alguien (como lo lees) pues toma su significado de una medida que hoy nos parece realmente despiadada. Hace muchos años, cuando la rabia era una enfermedad muy temida y los perros vagabundos su principal forma de contagio se decidió acabar de raíz con el problema envenando a los animales con morcillas que contenían estricnina.
  • Meterse en un berenjenal: aquí no se trata de desearle el mal a nadie pero describir una situación con esta expresión supone que quien la dice se ha debido meter en un buen lío. Aunque hoy sea muy fácil ir a comprar berenjenas al supermercado, antiguamente cuando la recogida directa del campo era bastante más común seguro que apetecerían bastante menos. Cuando están en su planta las berenjenas son realmente espinosas, especialmente las variedades silvestres. ¿Qué mayor embrollo que ese?
  • Dar calabazas a tu enamorado: probablemente este dicho sea nuestro preferido pues se apuntan muchos y muy diferentes orígenes a una expresión que puede que no esté de moda pero sigue teniendo su encanto. Hemos acudido a Muy Interesante para aclarar la relación entre el desamor y las pobres calabazas y hemos encontrado nada menos que tres explicaciones. Una de ellas alude al uso de las calabazas como flotador. Cuando el aprendiz de nadador se sentía cual Phelps ya podía dejar las calabazas a un lado. Otra lo razona acudiendo al “carácter antifrodisíaco” de las calabazas de los antiguos griegos. Y la última, no por ello menos curiosa, a la utilización en los monasterios de la Edad Media de las pepitas de calabaza como cuentas en los rosarios para alejar los pensamientos lascivos.
  • A falta de pan buenas son tortas: parece mentira hoy en día pero hace un tiempo no todo el mundo disponía con facilidad de un alimento tan básico como el pan. Esta frase nos habla de eso que os decíamos al principio, de la forma en que los dichos populares nos describen la forma de vida de hace unos siglos. Y decir que a falta de pan buenas son tortas tiene que ver con conformarte con lo que puede reemplazar algo de lo que se carece. Las tortas, bastante más insípidas que el pan pero también más duraderas, eran el sustituto. Hay quien la vincula con María Antonieta, reina de Francia durante el siglo XVIII y que al parecer ante las quejas del pueblo por la falta de pan y la consiguiente hambruna ella lo resolvió proponiendo que comieran tortas… Así tal cual, haciendo amigos.

¡Hasta aquí nuestra primera recopilación de dichos gastronómicos pero estad atentos que la serie continuará…! Si tú también piensas que no todo el monte es orégano, que a cada cerdo le llega su San Martín, que a veces te la dan con queso o sientes que no paras de pedirle peras al olmo, vuelve pronto que seguiremos descubriéndote sus verdaderos significados.

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