Coulant de chocolate con helado de vainilla

Publicado por & archivado en Cocina tradicional, La Cuchara de Carmela, postres de La Cuchara de Carmela.

Esta semana se celebra una festividad que en el Grupo Carmela nos encanta: el 13 de septiembre es el Día Internacional del Chocolate, uno de los alimentos más extendidos y apreciados en todo el mundo. Aunque hoy en día proliferan los “días internacionales” para conmemorar cualquier tipo de motivo más o menos relevante (algunos de ellos completamente absurdos) en este caso no podemos estar más a favor de la existencia de una fecha específicamente dedicada a rendir homenaje al más dulce manjar que nos brinda la naturaleza. 

De hecho, la efeméride es un homenaje en sí mismo, ya que su origen lo motiva la conmemoración de la fecha de nacimiento del escritor británico Roald Dahl, autor del cuento infantil “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, que ha hecho soñar a varias generaciones de niños con cascadas de fino chocolate líquido como las que se describen en el célebre relato. Y las coincidencias no terminan ahí, ya que también en este día nació Milton Hershey, fundador y dueño de la reputada Compañía de Chocolates Hershey, la más importante del mercado americano. 

13 de septiembre: Día Internacional del Chocolate

 

Este factor fue determinante para que los americanos apoyaran la designación del 13 de septiembre como el día del chocolate, ya que desde 2010 también se celebra un Día Internacional del Cacao, tras un acuerdo alcanzado entre la Academia del Chocolate y la Confitería Francesa y la Organización Internacional de Productores de Cacao. 

El chocolate, un producto milenario

Pero, ¿cuál es el origen del chocolate? Tradicionalmente se ha considerado que tiene su origen en México, ya que está demostrado que era un producto consumido de forma líquida en el imperio maya, quienes apreciaban sus importantes propiedades energéticas. 

Sin embargo, recientes estudios auspiciados por National Geographic apuntan a que el hombre ha disfrutado de este producto desde hace más de tres mil años, quinientos más de lo que pensábamos hasta hace poco tiempo. Estas investigaciones apuntan a que fue descubierto de forma completamente accidental por diversas tribus indígenas de América Central, una vez aprendieron a reutilizar los desechos del proceso de producción de su cerveza (otro regalo de la naturaleza), para el que empleaban vainas de cacao como recipientes. 

Granos de cacao

 

Resulta mucho más fascinante la leyenda según la cual el dios Quetzalcoatl regaló a los hombres el grano de maíz para su cultivo, y como tributo a su trabajo y devoción, también el árbol del cacao, hecho que motivó su expulsión del paraíso. De ahí que a menudo se le califique como “el alimento de los dioses”: de acuerdo a esta leyenda el maíz era un alimento a la medida del hombre, mientras que el cacao solo era apto para la divinidad. 

Sea como fuere, posteriormente fue utilizado por los aztecas como moneda de cambio durante el período colonial, quienes, al igual que los mayas, también preparaban una bebida fría con el grano de cacao, muy densa y aderezada con diversas especias, maíz, pimienta y flores silvestres. 

El chocolate no llegaría a Europa hasta el siglo XVI, cuando los exploradores españoles entregaron en 1585 en Sevilla el primer cargamento comercial, procedente del puerto de Veracruz. Fuimos nosotros los que refinamos la fórmula inicial mediante la introducción de azúcar de caña y canela en la mezcla tradicional azteca, suponiendo éste el punto de partida para su expansión por Europa, que fue lenta, ya que era un producto en gran medida reservado a las clases más elitistas. Un pecado imperdonable. 

Proceso de elaboración manteca de cacao

 

A través de las redes eclesiásticas alcanzó Italia, empezando a valorarse como un ingrediente singular para las recetas de repostería que se preparaban en los conventos, y, posteriormente, Francia, debido a la influencia de nuestro país en la corte francesa. En 1789, los Fry, una familia británica consiguió de forma completamente artesanal refinar la fórmula española, logrando una manteca de cacao derretida que daba lugar a una masa completamente moldeable, suponiendo el punto de inflexión para la producción de chocolate en estado sólido. 

La patente de la prensa hidráulica en 1828, permitió actualizar los procesos de manipulación del cacao, que habían permanecido prácticamente inalterados desde el período azteca. Con ella, se podía elaborar manteca de cacao, mucho más soluble y digerible, dando así el pistoletazo de salida definitivo a la producción industrial. Finalmente, el negocio chocolatero se expandió de forma extraordinaria en Suiza gracias a la labor de maestros chocolateros como Henri Nestlé, Rudolf Lindt o David Sprüngli-Schwarz, posicionando de forma definitiva al chocolate como un producto de magnitud mundial al alcance de todos los bolsillos. Les estamos infinitamente agradecidos.

¿Cómo celebrarlo en Carmela?

Tras esta lección de historia seguro que a más de uno se os hace la boca agua… Y en Carmela os ofrecemos opciones para satisfacer el antojo y celebrar un día tan especial como se merece. Eso sí, dejando a un lado lado cualquier tipo de remordimiento culpable: la fecha justifica el poder darnos un dulce capricho. 

Nuestra primera sugerencia es empezar el día con mucha energía, disfrutando de una buena taza de chocolate caliente, especialmente apetecible ahora que el frío otoñal empieza a hacer acto de presencia. ¡Un desayuno de campeones! Aunque si sois especialmente golosos, inevitablemente debéis probar la estrella de nuestra carta de postres: el coulant de chocolate

 

El coulant es un conocido postre de origen francés, a base de chocolate y patentado por el chef Michel Bras en 1981. Consiste en un bizcocho de chocolate horneado y posteriormente congelado, relleno en su interior de chocolate fundido, que al clavar la primera cucharada empieza a fluir. Un volcán de dulces sensaciones. 

Desde su invención se ha experimentado con la introducción de diversos sabores como el café, el turrón, la crema de avellanas o el dulce de leche. También nosotros hemos reinventado la receta, creando una masa más esponjosa de lo habitual, similar a la de las magdalenas, y buscando un constante contraste de sensaciones mediante un acompañamiento frío con helado de vainilla. Y de acuerdo a los continuos comentarios positivos por parte de nuestros clientes creemos haber refinado bien la fórmula. Si aún no lo habéis probado, no dejéis que os lo cuenten: podéis encontrarlo tanto en La Auténtica como en La Cuchara. 

Brownie con curd lemon, al estilo Carmela

 

Otra opción bastante tentadora para celebrar este día es nuestro brownie, con su interior salpicado de trocitos de chocolate que explotan en la boca, inundando el paladar de un contraste dulce-amargo simplemente delicioso, y que acompañamos con una crema de limón al más puro estilo británico, de delicada textura, preparada con sencillez, cariño y los ingredientes imprescindibles de la receta: limón, azúcar, huevos y mantequilla. 

Y lo mejor de todo es que no tenéis que ceñiros a un día concreto (aunque sea una gran excusa). Están siempre disponibles, porque el chocolate sienta bien a cualquier hora y día del año.

Ya lo dice el refrán: “no hay mal que 100 años dure, ni pena que el chocolate no cure”. 

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